martes, 10 de mayo de 2011

El pueblo

HISTORIA
Cirat fue villa musulmana, aunque pudiera haber existido en la época Bajo Imperial Romana una villa con núcleo habitado en sus proximidades. Es tras la reconquista cuando pasa a pertenecer a los dominios de Abu-Zeit hasta 1.235, fecha en la que el pueblo se subleva porque este rey se había convertido al cristianismo. Un año más tarde el mismo Abu-Zeit la reconquista y al morir éste vuelve a la corona, la cual en 1.342 la vende a Gonzalo Ximénez de Arenós incorporándola así a la baronía de Arenós. Cuando ésta se extingue vuelve a la corona hasta que en 1.628 Felipe IV crea el condado de Cirat formado por esta villa, El Tormo y Pandiel y lo dona a la familia Vilarig. En la actualidad el municipio de Cirat cuenta con dos núcleos habitados: el propio Cirat y El Tormo.
Tras la reconquista los musulmanes siguieron habitando Cirat, siendo éstos bautizados en 1.535. Tras la expulsión de los moriscos en 1.609 la población sufre una notable merma de la que no se recuperará hasta finales del s. XVII, alcanzando en 1.833 los 1.877 habitantes. A partir de entonces se inicia un periodo de emigración hasta que en la década de 1.950 acuden a la villa numerosos trabajadores que construyen el canal Montanejos-Cirat. Cuando acaban las obras vuelve la emigración hasta quedar la población estabilizada en la actual.












PARAJES NATURALES
Las tierras de Cirat poseen numerosos puntos de interés paisajístico entre los que destacaremos, junto a las numerosas fuentes y montes, los parajes donde se encuentran las ruinas de los castillos de Cirat y El Tormo, todo el valle del río Mijares con las zonas de recreo de la Fuente de la Salud y El Molino (Cirat) donde podremos bañarnos en el río, y el mirador de Ociño (El Tormo) desde donde contemplaremos una magnífica vista sobre el Mijares.











                                        

Muchos de estos lugares de Cirat se encuentran debidamente señalizados para poder efectuar agradables excursiones, tanto a pie como en bicicleta de montaña, siempre en contacto con la naturaleza. Así mismo, en su término municipal, los más intrépidos podrán realizar senderismo, parapente (en lugares como el Campero de Nivel 1 o Rosaire de Nivel 2), espeleología en las abundantes cuevas y simas, puenting...

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